CUANDO CANTIDAD SE ENAMORÓ DE CALIDAD

¿Cuántos aniversarios has celebrado ya con tu pareja? ¿Cuántas vacaciones habéis disfrutado juntos? ¿Cuántas veces hacéis el amor al día, a la semana, al mes, al año…? ¿Cuántas sorpresas te tiene preparadas para este San Valentín? CUÁNTO, CUÁNTAS, CUÁNTOS…

Vivimos tiempos en los que la tendencia es hablar en términos cuantitativos. Sucede en todos los ámbitos, nuestra vida está llena de números.

El DNI, número de teléfono, número de cuenta con sus correspondientes y deseados ceros a la derecha (aunque a veces contamos más hacia la izquierda), los 100 de glucosa de la última analítica, los 2 kilos que te sobran tras las navidades, los 15 minutos pagados de la zona azul para hacer la compra acompañada de su correspondiente lista con 4 productos, el 4,9 del examen de matemáticas de tu hijo, los 2 huevos fritos que vas a cenar, los 5 goles de tu equipo, las 4 páginas del quinto libro que te has leído este mes, el número de likes en tu publicación 58 del Instagram… 

Esta tendencia a cuantificar la llevamos a nuestras relaciones personales. Hablamos en términos de cuánto nos queremos.

Pero, qué sucede con ¿cómo me quiere? ¿cómo le quiero? ¿Sirve de algo que me quiera mucho si no me quiere bien? Y yo, aunque ame mucho, ¿estoy sabiendo amar?

En un curso en la universidad conocí a una mujer, hacía un año aproximadamente le habían diagnosticado una enfermedad terminal. Estaba casada y ella y su marido se amaban mucho. Fue esa reducción de la cantidad de tiempo que les quedaba juntos la que les ayudó a ampliar su mirada.  Fue ahí, en la adversidad, donde empezó la historia más bella de amor que jamás he escuchado. La cantidad de tiempo que pasaban juntos pasó a un segundo plano, lo que importaba era la calidad de cada instante juntos.

Empezad por conoceros. Por fomentar una unión empática, en la que cada uno contextualice la conducta del otro con su historia personal y así comprender mejor las diferencias y vulnerabilidades para llegar a aceptaros tal y como sois sin pretender moldearos en base a unas expectativas idealizadas. Y recordad… no es cantidad, sino calidad.

Susana Álvarez Fernández. Psicóloga/Musicoterapeuta/Mediadora civil y familiar

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