EL CUIDADO DE LO MENTAL

Somos cuerpo, somos mente, seguimos siendo mientras nos cuidamos tanto mental como físicamente.
Si nos preguntasen cuantas veces hemos ido al médico, cuántas veces nos hemos hecho una analítica, en cuántas ocasiones nos hemos sentido mal físicamente y hemos tomado un medicamento, o hemos ido a consultar a un especialista o cada cuánto vamos rutinariamente al fisioterapeuta para que nos deshaga esos nudos que se nos van formando con el paso del tiempo, tendríamos que echar la vista atrás y empezar a apuntar lo que acabaría resultando una larga lista.

Con lo físico no dudamos: dolor, rotura, sobrecarga, malestar… esperamos prudentemente dependiendo de la intensidad y sino, médico o especialista.

A la gente que se le pregunta si ha ido al psicólogo es fácil que sepan cuántas veces y en qué momento de su vida.

Cierto que por suerte cada vez es algo que está menos estigmatizado, cada vez es más fácil que la persona dé el paso, pero aún queda mucho por andar.

Primero que no se tenga que llegar a tocar fondo para poder permitirse acudir al psicólogo o psicóloga.

Segundo que por haber ido una vez en un momento de tu vida eso no se traduzca en que ya no puedes volver. Se escucha mucho cuando se aconseja acudir al psicólogo/a eso de “no, si ya fui hace unos años”. Cambiemos el símil a lo físico y al acudir al médico de cabecera y veremos el poco sentido de dicha afirmación que sin embargo se da como respuesta contundente.

Ni la persona es la misma, ni la dolencia será idéntica. El mundo mental podemos decir que es mucho más amplio y complicado que el físico por lo que debería ser totalmente normal que las circunstancias y las veces que uno se permita acudir al profesional sean casi infinitas.

No nos censuremos por necesitar un psicólogo/a, ni por tener que volver a acudir, un alta en un momento dado no se traduce en un “no vuelvas por aquí”, no nos censuremos ni censuremos a aquél que ha acudido y cree que debe volver a acudir.

Lo mental importa, y mucho. La salud y el bienestar de lo mental debería ser visto como un cuidado afectuoso y necesario y no como algo extraño y pernicioso.

Cuídate.

Pablo Fernández Díaz. Psicólogo, Psicoterapeuta Humanista.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *