LA CAPACIDAD DE FASCINACIÓN

Capacidad de fascinación, de asombrarse ante hechos, personas, lugares, situaciones…, un asombro placentero que nos provoca un escalofrío, un momento que es capaz de parar el mísmisimo tiempo.

Nos puede fascinar un atardecer, una proeza atlética, un acto heróico, un acto de superación. Nos fascina la magia, lo increíble, incluso en ocasiones, nos fascina poder sentirnos queridos y valorados.

Estamos en un momento histórico en el que el número de estímulos que recibimos a lo largo del día, la cantidad de mensajes, imágenes, sucesos, que podemos vivir y observar, son tremendos.

Esto conlleva una consecuencia, no podemos prestar atención plena ni pararnos a saborear lo sucedido porque ya hay algo más, en el siguiente instante, que ocupa nuestra atención.

Hemos creado una tolerancia a lo extraordinario, vivimos en un mundo de fantasía tecnológica, de efectos especiales cotidianos, de maravillas mundanas por lo que ya no somos capaces de fascinarnos por las maravillas naturales si no vienen acompañadas del toque de oro que marque una etiqueta.

Abogamos por poner el foco en nuestra propia capacidad de fascinación, en recuperar el darnos cuenta y volver a paladear las maravillas que hemos desvalorizado.

¿Te imaginas que nunca haya llovido y ver un día caer agua del cielo? ¿Has prestado verdadera atención a la cantidad de colores, olores y texturas que nos rodean? ¿Eres consciente de que vivimos flotando en el espacio?

¿Te has dado cuenta de que eres fascinante?

Un abrazo

Pablo Fernández Díaz. Psicólogo. Psicoterapeuta Humanista.

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