VIVIR EN LA INCERTIDUMBRE

Saber o no saber, esa es la cuestión.

Somos seres que vivimos en un mundo cambiante pero, pese a ello, solemos tener una programación de nuestra vida, una planificación de nuestras vidas y un cierto control de lo que puede llegar a suceder o no si realizamos determinadas acciones.

La COVID-19 ha venido a cambiar eso en gran parte, que sigamos acudiendo o no a nuestro puesto de trabajo ya no depende de nosotros, ni siquiera de nuestros jefes.

Que podamos salir o no de casa, ver a nuestra familia, a nuestros amigos, ya no es una decisión que parta de nosotros, sino que viene condicionada por medidas extraordinarias ante una situación mundial.

La confianza en acercarse, en tocar sin miedo, en estar en lugares cerrados, en conocer a gente nueva…ahora se torna en una posible amenaza.

El sentimiento es una falta de control absoluta y una incertidumbre total en el hoy y en el mañana lo que provoca o puede provocar graves problemas de ansiedad, estrés, depresión…

¿Qué hacer frente a esto?

En primer lugar recordar que cada día es un nuevo día. No anticipar sino ser consciente de que cada uno, en nuestra vida, seguramente se ha enfrentado a múltiples situaciones y ha podido solventarlas. No te olvides de eso, más que querer saber qué va a suceder, confia en tus capacidades para que, venga lo que venga, tener la potencialidad para poder con ello.

El aquí y ahora en cuanto a no dejar que la imaginación te lleve a sucesos o situaciones que no han ocurrido y que solo están en tu cabeza. Sitúate en el momento presente, céntrate en lo que sí puedes hacer más que en aquello que no sabrás si podrás.

Todo pasa, esa es una realidad en la vida. Es importante no caer en el derrotismo o en el catastrofismo, lo que tampoco quita que no se pueda sentir dolor, rabia, frustración, impotencia. Focaliza tu energía en cada día estar lo mejor posible a nivel mental y corporal, y llegará un día, en el que todo esto habrá acabado.

A veces esperamos que todo pase sin ser consciente de nuestro cuidado mientras tanto, con el peligro de que cuando la situación pase nosotros estemos tan mal que no podamos aprovechar esos momentos.

Si es necesario, busca ayuda. Quizás el paso más dificil y el más importante. A veces no podemos por nosotros mismos, todos dependemos de todos. Date el permiso para que te ayuden y te enseñen.

Pablo Fernández Díaz. Psicólogo. Psicoterapeuta Humanista Integrativo.

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