LA FELICIDAD, O EL ESPACIO QUE NOS SEPARA DE ELLA

El ser humano busca la felicidad, trata de alcanzarla, se mueve y reacciona en pos de ella, y a veces no somos conscientes de lo mucho que nos influye en nuestro día a día.

Comemos aquello que nos proporciona placer, y cuando no lo hacemos es porque buscamos ser felices a base de sacrificar nuestra malsana alimentación por un bien mayor en cuanto a nuestro físico o nuestro cuidado corporal.

Vestimos como nos gusta, intentamos estar con la gente que significa y nos importa algo, vemos en la tv o leemos lo que nos genera un bienestar, un entretenimiento que nos dé una gota de felicidad.

Hablamos de la felicidad como una meta inalcanzable sin darnos cuenta de que a cada momento tratamos de conseguirla y que muchas veces llegamos a ella.

El error es en creer que es un lugar y no un estado, un lugar al que llegar, quedarse y no tener que renunciar nunca. Pero es un estado, temporal, efímero, por eso nos agrada, porque es el momento especial, la isla en medio del mar, la brisa meciendo la quietud, el fragmento de un contacto que consigue ser plenitud.

Permítete ser feliz, es un permiso muy importante. Haz cosas que te aporten felicidad, no por quitar las cosas negativas van a aparecer las positivas, no. La felicidad se nutre de lo positivo, no de la ausencia de lo negativo.

Da felicidad, es la forma más rápida de obtenerla.

Pablo Fernández Díaz. Psicólogo, Psicoterapeuta Humanista.

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